Tres días de pesca a mosca en Pirineos

Vas conduciendo con esa música que has elegido para el trayecto. Pink Floyd, Marillion, Genesis se entremezclan con grupos más modernos. Me pilla el ocaso del día escuchando TIME de Pink Floyd. Subo el volumen al máximo:

And you run and you run to catch up with the sun, but its sinking
And racing around to come up behind you again
The sun is the same in a realative way, but you’re older
Shorter of breath and one day closer to death

Llegar al anochecer a Pirineos ya es de por sí una maravilla. Ves como la luz va menguando. Los colores del ambiente pasan del azul al rojizo que cubren las montañas. El cielo se cierra y se abren las luces del valle. El corazón se ralentiza, deseas vivir esos momentos lo más extensamente posible.

Llego a destino y ahí está Alfonso. Voy a ser el primer invitado de su nueva casa, todo un placer. Antes de cenar me propone que aprovechamos para ver si divisamos algún pez a la luz del puente. Y eso hacemos, junto al peludo Toy. Y las vemos, como no. Dientes largos y para casa. Cena y charla interesante con Teresa y Alfonso. Al finalizar la velada organizamos el plan de estos tres días, hay que sacar permisos por adelantando y esto en Aragón es muy complicado a la vez que incomprensible, diría incluso poco aceptable en el siglo que estamos. No son pocos los fines de semana que iría pero que me lo imposibilita el hecho de no poder sacar los permisos vía Internet o aplicación, el modo presencial es inviable para los turistas de fin de semana.

El primer día lo destinamos a dar unas varadas al río Ara. Truchas poco activas, diría que apáticas y a la vez también se podría decir que estaban como mosqueadas. Un comportamiento abiertamente centrado al rechace de nuestras moscas. Prueba de lo que comento es que Alfonso llegó a tener más de seis peces cogidos de la cola, algo totalmente anormal. En este aspecto me comí un bolo, yo solo las pescaba por la boca… El día siguió con otra faceta que llevaba muy escondida y que no quería mostrar a Alfonso, en concreto, la pesca del “bolo” llegando a cosechar un 8-2 a mi favor. No había “bolo” que no atrapara mi mosca… Como veis, un día raro, pero que dio muy buen rollo en el río. Hay que decir que la hormiga dio su juego y que los tricos de becada también. Salieron un buen puñado de truchas, aún y así pocas para lo que este río puede dar y de tamaños más bien modestos. Vimos varias cintas de marcaje de campeonato (no puedo entender que no se quiten todas el mismo día) quizás no eran de pesca y eran de otra actividad, pero al lado del río afean aparte de contaminar. En fin, primer día entretenido.

Para el segundo día el destino era un río pequeño, de escaso caudal, con unas truchas también recelosas. Bajos largos, o incluso en el caso de Alfonso muy largos, presentaciones finas, y mucho rezar para que las truchas comieran dentro de los dos primero segundos de deriva, ya que al tercero la mosca dragaba. Estos ríos con caos de rocas, regueros, infinidad de corrientes te obligan a repasar todo constantemente. Un día muy entretenido, con ganas de que la actividad se hubiera alargado más para poder descubrir más kilómetros de río. En fin, habrá que volver.

El tercer día pescamos agua conocida. Mucho pez y bastante activo. Una pesca muy entretenida, de esas de lanzar a todos los remansos, corrientes, piedras. La anécdota fue ver salir una trucha que le calculé los 35 muy holgados de debajo de los pies, en una zona en la cual había poco más de cinco dedos de agua. Una vez más me tocó recordar la importancia de ir despacio en estos ríos y escudriñar toda la masa de agua que tienes delante.

Resumiendo, tres días intensos de pesca a mosca en Pirineos, con un resultado muy interesante. Un buen ejercicio, la mejora de varios aspectos en lo concerniente a la pesca, y la certificación de que en Pirineos también se pesca con bajos muy largos y que las moscas sí, también importan, vamos que si importan 😉

Ganas irrefrenables de volver. Y no es por menos. Me queda mucha agua por descubrir, me queda mucho para seguir avanzando, me queda mucho para seguir compartiendo. Mientras llegue el nuevo momento, iré recordando, gracias a este breve vídeo, los momentos vividos.

 

 

 

6 Respuestas a “Tres días de pesca a mosca en Pirineos

  1. Es increíble que los acotados no se puedan conseguir online, qué pasada. Por lo demás parece que han sido tres días magníficos: preciosas truchas, entorno magnífico y un buen amigo para compartir los lances, que más se puede pedir!

    Saludos!

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  2. Guapo el vídeo, y el relato. Lo de los permisos en Aragón no tiene nombre. Yo voy de vez en cuando a Boltaña y ya ni me llevo la caña…

    Un saludo,
    Pablo

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