Pescando truchas con saltamontes y grillos. Joaquín Herrero


Prólogo. Ferran Llargués

Hace unos años, en una de nuestras salidas por Pirineos, Joaquín me dijo “Tito, hoy vas a pescar con saltamontes”. He de decir que me sorprendió que me lo propusiera en el escenario en que estábamos, no porqué en sus prados no hubieran, pero a priori nos íbamos a divertir con truchas de tamaño más bien modesto, en un río de escaso caudal en el cual sabíamos que la pesca a seca con moscas, digamos tradicionales, nos daría excelentes resultados.

Joaquín lleva miles de horas en la espalda. Para estar a su altura debería vivir cinco vidas. Solo así podría acercarme al cumulo de experiencia que atesora en sus manos, corazón y esa mente enormemente inquieta. De tanto en tanto nos vemos y siempre, siempre escucho atento todos sus consejos, opiniones y propuestas en la acción de pesca. Y ese día no dudé en poner en mi terminal un bicho de esos de foam de color verde vivo y con unas patas de goma barradas.

Como os podéis imaginar el día fue sencillamente fantástico. Al ritmo de una tú una yo, esa poza para ti, tú esas rocas, empezamos a sacar truchas que abordaban sin miramientos a las artificiales diseñadas por Joaquín. Tengo ese día muy presente y otros muchos más en otros ríos. Desde entonces, cuando el tiempo empieza a caldear, saco mi caja de saltimbanquis de foam y empiezo a sondear el agua con la ilusión del primer día. Lanzo, a veces nervioso, a esas posturas que Joaquín me ha enseñado que son más interesantes para hacer levantar a nuestras amigas de sus escondrijos.

En esta entrada disponéis de buena parte de ese conocimiento que me ha trasladado y que me sigue trasladando cada vez que nos vemos. Y digo buena parte porque todo conocimiento adquirido en forma de lectura hay que complementarlo con horas en el agua. Aprovechar su lectura y poner en práctica sus consejos.

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Pescando truchas con saltamontes y grillos

Que podían tener en común un pastor de ovejas churras de la meseta, ribereño de un río que discurría lento y perezoso y cuajado de ovas, entre cerros calizos y un mar de cereales con un pastor de vacas de un alto valle del Pirineo, ribereño de un río que se precipitaba velozmente entre salto y salto rodeado de altas cumbres. Con apenas un mes de diferencia me había topado con ellos en mis jornadas de pesca en ese caluroso verano ( hace ya bastantes años ) y en las charlas que mantuve con ellos, ambos coincidían en que pescaban en sus años mozos, cuando las truchas abundaban y que llegando el verano su cebo favorito eran los saltamontes. Y durante una larga conversación con ellos, entraron a fondo en como pescaban con estos insectos,  que épocas, horas y tipos de días preferían para pescar, que zonas del río eran sus preferidas para echar el saltamontes, como enfilaban al insecto en el anzuelo para que viviera más y se moviera durante más largo tiempo. Yo escuchaba atento, tomando buena nota de sus enseñanzas. Pero lo que más me llamo la atención fue que los dos hombres, que ya peinaban canas, me confesaran que aunque el saltamontes era un cebo muy eficaz para las truchas, su verdadera arma secreta, era el grillo. Reservaban a estos, para las mejores pozas o los lugares donde sabían o habían visto que habitaban las truchas más grandes de sus ríos. Recuerdo que el pastor de la meseta que fue al primero que me encontré ese verano, me contaba que la noche anterior al día de pesca, hacia acopio de los grillos en la era del pueblo y los guardaba en una caja de madera entre hierbas hasta el día siguiente, y llevaba en una caja saltamontes y en otra, los grillos. Así que cuando el pastor de vacas del Pirineo  me confesaba que su arma secreta eran los grillos, y que tenía que dosificarlos bien, porque allí arriba no eran tan abundantes como los saltamontes, no pude dejar de pensar que no podía ser casualidad que ambos, alejados en cientos de kilómetros  y pescando en ríos totalmente diferentes tuvieran como arma secreta para el verano al grillo. Estas conversaciones aumentaron notablemente mi interés hacia estos insectos y su aplicación en la pesca con mosca, aunque ya llevaba varios años usándolos principalmente en los ríos de montaña. Posteriormente, fui haciendo pruebas en los ríos de mi región y hoy por hoy son imprescindibles en mis veranos.

Antes de entrar en faena, conozcamos un poco más de estos insectos: Saltamontes y grillos pertenecen al orden  de los ortópteros, que a su vez se divide en dos Subórdenes: Caelifera y Ensifera. Lo ortópteros son insectos heterometábolos (con metamorfosis incompleta) y paurometábolos (las formas jóvenes tienen la misma alimentación y hábitat que las adultas) y pasan por tres estados: huevo, ninfa y adulto.

Son insectos alados que raramente miden menos de 5 mm, con aparato bucal masticador y aunque tienen alas no son buenos voladores, son insectos saltadores por excelencia, tienen un sistema locomotor especial, que consiste en un par de patas posteriores largas, espinosas, robustas y dotadas de una fuerte musculatura. El fémur está muy desarrollado, provisto de abundantes músculos, la tibia es fina y rígida, armada de espinas y posee músculos elevadores bien desarrollados. La mayoría de los insectos de este orden tienen un ciclo de vida de aproximadamente un año. En la mayoría de especies, la ovoposición o puesta, está limitado a un breve periodo que suele ser al final del verano (en algunas especies puede ser en primavera)

En mis cajas de moscas, desde mis inicios, siempre llevaba alguna imitación de saltamontes, tipo Whitlock Hopper, Dave´s Hopper, o Parachute Hopper, de estos hacia variantes negras para tener mis imitaciones de grillo. Con el paso de los años, poco a poco , he ido  incrementando su uso y me he percatado de las ventajas e inconvenientes de estos modelos, casi todos relacionados con su flotabilidad y visibilidad, estos modelos suelen flotar bien al inicio pero en aguas muy rápidas no suelen durar mucho a flote, y más si las truchas se muestran activas, así que no quedaba más remedio que llevar bastantes imitaciones en la caja, y algunas llevan un buen rato de curro en el torno, otro problema era la visibilidad, a medida que perdían flotabilidad, la imitación se iba placando más y más y dificultaba poder verla en rápidas corrientes, zonas de sombra o con la luz de la tarde reflejándose en el agua. Así que con el paso de los años iba probando nuevos modelos y materiales, afinando poco a poco mis modelos de saltamontes y grillos, buscando ante todo esa flotabilidad y visibilidad. Así fue como llegue a los modelos hechos en foam o goma eva, muy usados por los pescadores americanos en los últimos quince años y que no son los modelos más realistas que uno haya visto.  Con ciertas dudas al inicio, fui montando algunos y llegado el momento fueron puestos a prueba, y poco a poco se fueron ganando su sitio en la caja de moscas, a medida que la fe que tenía en ellos fue incrementándose, me di cuenta de su efectividad, y todas sus ventajas sobre las otras imitaciones de saltamontes que llevo en la caja: mejor flotabilidad y visibilidad, y se montan con rapidez. Esto me permite llevar muchos modelos y muy variados en formas, tonos y tamaños. Y poder arriesgarlos sin contemplaciones en las zonas del rio más complicadas.

Cuando, como y donde:

La pesca con saltamontes y grillos es una pesca veraniega, desde  primeros o mediados  de junio hasta mediados de septiembre.  Cuanto más calor mejor, según mi experiencia. Es una pesca lenta, tiene mucho de rececho y  requiere mucha cautela y observación, debemos elegir muy bien los lugares y el momento en que presentaremos nuestro saltamontes o grillo. La pesca con saltamontes es una pesca de tarde, yo diría que el mejor momento es la hora de la siesta, cuando más pega el sol. Los días inmejorables son los de mucho bochorno y en los que además se levanta algo de aire. La pesca con grillos, también es una pesca de tarde, y que se mantiene hasta llegar al sereno. En ríos de montaña, aunque pescan bien en todos las zonas, son especialmente letales en aquellas zonas rodeadas de pastizales, prados o altas hierbas, y si además en esa zona pasta ganado, mejor. Ya que en sus continuas idas y venidas alimentándose, buscando los mejores pastos y bajando al río para abrevar, espantaran multitud de saltamontes y muchos de estos, caerán al río. Así que formaran habitualmente parte de la dieta de las truchas. Repasaremos bien las corrientes que erosionan los taludes de esos prados contiguos al río, los remansos y aguas muertas que se forman detrás de las rocas y piedras que detienen la fuerza de la corriente (podemos dejar caer nuestro saltón sobre una gran piedra, y desde allí que caiga al agua). Y no pueden faltar las grandes pozas y remansos donde dejaremos que nuestro saltamontes caiga con estrépito y llame la atención de las habitantes de la poza o remanso y salgan de su letargo en el fondo de la poza.

En  ríos pequeños y medianos que discurren encerrados en su cauce por un bosque galería, o entre zonas arboladas o de altas hierbas y juncos deberemos  posar nuestra imitación cerca de las orillas y que navegue entre zonas de sol y sombra pegada a esos flecos de hierba que caen dentro del agua, o que se deslice suavemente por debajo de las ramas de esa salguera que casi tocan el agua. Que se pose con estrépito en la entrada de esa poza y si además esa poza está pegada a la orilla y esta a la sombra, mucho mejor. Porque en estas tardes veraniegas, la sombra es la clave, las truchas buscaran aguas frescas y sombrías huyendo del calor y de la intensa luz. Buscaremos en esas zonas de sombra, ya sean corrientes o pozas.

Otro escenario inmejorable son aquellos ríos en que las ovas y algas pueblan gran parte de su cauce, cuanto más nos adentremos  en el verano y suban las temperaturas más se verán afectadas las truchas por esos rigores estivales, esto hará que las truchas se pasen una gran parte del día inactivas o poco apetentes,  en esos momentos de inactividad buscaremos tentar a las truchas posando nuestros saltamontes y grillos en los canales que se abren paso entre la ova o las algas, posaremos golpeando con nuestras artificiales en esos estrechos caminos, esperando que alguna trucha haya sentido la caída del saltamontes y salga a echar un vistazo a la posible comida. Dejaremos derivar entre esos canales nuestro saltamontes buscando donde el agua se hace más lenta y más profunda. Tocando aquellas recodos donde el río deposita numerosos arboles caídos y ramas y esconde bajo esas pilas de arboles, a las mejores truchas del tramo.

En los grandes y anchos ríos, buscaremos especialmente  los tramos de orillas arboladas o con altas hierbas y posaremos nuestras imitaciones en las cercanías de la orilla. Repasaremos esas hierbas que entran en el río  y esa orilla de frondosas salgueras que tocan con sus ramas el agua. Y tentaremos a las grandes truchas en las entradas de los pozos en los momentos de inactividad total, como digo a los principiantes en la pesca con saltamontes y grillos, cuando veas el rio muerto y estés ya desesperado, es el momento de atar una de estas imitaciones.

En esos tardes de verano, en las cuales se levanta un fuerte viento o una tormenta próxima arrastra consigo fuertes vientos y hace  complicado poder pescar con cualquier seca y echa a perder la eclosión que esperábamos o el deseado sereno, son momentos para atar a nuestro bajo un saltamontes y ensayar  las más escandalosas posadas. Aunque veamos el río muerto, tengamos fe y pesquemos metódicamente todas las posturas.

No es una pesca para pescadores nerviosos, una aproximación lenta y cautelosa, exige una pesca tranquila, tocando todos los puntos que creamos pueden esconder una trucha en esos momentos de letargo, cuanto más inactivas se muestren más abusaremos de  fuertes posadas del saltamontes. Si las truchas están activas, no me gusta abusar de ese recurso y lo dejo prácticamente para las zonas de pozas o corrientes profundas. Llegando a estas zonas paradas, intento no tocar el agua o hacerlo mínimamente y si tengo que vadear, intento lanzar desde lo más lejos que pueda para que no me detecten, si al caer el saltamontes no ha provocado una subida fulgurante, espero 30 segundos y entonces le doy pequeños tirones al saltamontes, para que se muevan las patas y de sensación de vida. Si esto no funciona y estoy suficientemente cerca para poder hacerlo, hago que el saltamontes de un pequeño salto sobre su posición y lo dejo otra vez inerte, como recuperándose de su esfuerzo. En las zonas de corrientes medias o lentas en días que las truchas no están por la labor, en su recorrido a través de la corriente suelo dar un pequeño tirón que de vida al saltamontes y mueva sus patas con más ímpetu, intentando buscar la respuesta de alguna trucha. No insistiremos demasiado, tocando un par de veces cada postura es suficiente. Si al segundo intento no hemos movido ninguna trucha, a otra postura. Cuantas más posturas toquemos más posibilidades tendremos, no tiene sentido machacar y machacar la misma postura.

Como suele ser una pesca que hagamos en muchas ocasiones en zonas de sombra, o con bastante vegetación arbórea y subacuática, y además en muchas ocasiones el ataque al saltamontes es fulgurante, y clavamos por puro acto reflejo, no recomiendo bajar del 0,14 en el grosor de nuestro bajo. Generalmente recomiendo pescar con bajos no demasiado largos, porque es una pesca que  normalmente exige pescar a corta distancia y tener bien a la vista nuestro saltamontes o grillo. Y en sitios cerrados nos tocara hacer unos cuantos lances de ballesta, para meter nuestro saltamontes en sitios complicados. Normalmente las truchas atacaran nuestro saltamontes con mucho ímpetu, veremos truchas salir como rayos a tomarlo y muchas truchas, sobre todo las más pequeñas fallaran o se clavaran mal y terminaran soltándose, paciencia y templar los nervios. También observaremos como las buenas truchas no fallan el bocado y pocas se soltaran.

Montajes:

Con el paso de los años he ido decantándome por este tipo de montajes de foam para los saltamontes y grillos, que han ido arrinconando en la caja a otros montajes más realistas y bonitos a los ojos de los pescadores.

Estos montajes en foam tienen múltiples ventajas: Flotan muy bien, se ven perfectamente en todo tipo de aguas y con distintas  condiciones lumínicas, son bastante resistentes y se montan muy rápido, esta facilidad de montaje nos permite llenar la caja con gran variedad de colores y tamaños (muy útil para pescar en una gran variedad de ríos con distintos tipos de saltamontes).

Grillo:

  • Anzuelo: Kamasan 401. ( nº 12, 14, 16, ).
  • Hilo montaje: negro 8/0.
  • Cuerpo y Tórax: Dubbing  antrón negro  y sobre este bajo cuerpo: foam o goma eva negra de una anchura de entre 2 a 4 mm (según el tamaño del anzuelo) y un grosor de 2 a 2, 5 mm.
  • Alas: Pelo de ciervo o de corzo.
  • Patas: Goma negra fina. (Según el tamaño de la artificial serán finas o medianas, yo prefiero pecar de patas finas, ya que cuanto más finas más y mejor se moverán,  y que pequen de largas, para cortar siempre hay tiempo, partas largas y finas, esto le dará más vida a nuestra artificial) .

Saltamontes verde

  • Anzuelo: Kamasan 401. ( nº 12, 14, 16 )
  • Hilo de montaje: Oliva 8/0
  • Cuerpo y tórax: Dubbing antrón verde y sobre este bajo-cuerpo: foam o goma eva verde claro de una anchura de entre 2 a 4 mm (según el tamaño del anzuelo) y un grosor de 2 a 2,5 mm.
  • Alas: pelo de ciervo o de corzo (opcional : fibras de poliwing gris claro o blancas bajo el ala )
  • Patas: Goma  finas color verde o barradas alternando el verde y el negro.

Variando el tono del cuerpo de antrón y goma eva podremos imitar a numerosas especies de saltamontes, para ellos usaremos foam naranja, tan, gris, oliva, amarillo. El color de la goma de las patas ira en consonancia con el tono del cuerpo. En los ríos de montaña con truchas muy inactivas suelo usara saltamontes de cuerpo naranja que hará subir a bastantes truchas, alguna nos puede rechazar, pero a buen seguro que varias caerán en el engaño.

Estos son unos modelos fáciles de montar y llevar siempre algunos en nuestra caja, si queremos complicarnos la vida y llenar nuestras tardes de invierno montando no tenéis mas que navegar por Internet y veréis la gran variedad de montajes que encontrareis.

Paso a paso: (opcional si hay espacio)

  1. Cortaremos una tira de 2-4 mm de ancho y en un extremo cortaremos en bisel los dos lados.
  2. Haremos un cuerpo con antrón negro y llevaremos el hilo de montaje al final de la tija.
  3. Sujetaremos la tira por el extremo “afilado” dejando que sobresalga del anzuelo. Sujetaremos fuertemente
  4. Avanzaremos con el hilo de montaje sobre el cuerpo y sujetaremos la tira en un segundo punto, creando un segmento.
  5. Levantaremos la tira para facilitar echar una gota de loctite en la parte del cuerpo libre de goma eva.
  6. Sujetaremos la tira fuertemente, cerca ya de la anilla u ojal del anzuelo.
  7. Pasando el hilo de montaje sobre este último segmento, lo dividimos en dos.
  8. Damos unas cuantas vueltas, asegurando en ese punto.
  9. Colocaremos sobre este punto, un mechón de fibras de pelo de ciervo.
  10. Recortamos el pelo de ciervo que está orientado hacia el ojal.
  11. Reforzamos con una gota de loctite las vueltas de hilo que sujetan el pelo de ciervo.
  12. Rebatimos la tira hacia atrás y la sujetamos en el punto donde hemos fijado el pelo de ciervo.
  13. Cortamos la tira sobrante y dejamos un pequeño trozo tras la sujeción del hilo de montaje.
  14. Sujetamos un trozo de goma fina por la mitad, que sea larga, ya cortaremos a nuestro gusto.
  15. Fijamos por el otro lado las patas de goma fina.
  16. Colocamos el señalizador y sobre ese punto hacemos varios nudos .

Reforzaremos nuestra artificial, dándola la vuelta y aplicando unas gotas de loctite en los amarres que hemos hecho con el hilo de montaje y que crean los segmentos del saltamontes.

Autor y fotos: Joaquín Herrero

http://www.moscasjoaquinherrero.com/

 

Categorías:Artículos, Colaboradores, MontajeEtiquetas: , ,

12 comments

  1. Muy buen artículo, desde luego me ha despertado el gusanillo por este tipo de imitaciones. Lo cierto es que únicamente las he utilizado para el barbo (y son las que mejor resultado me han dado realmente en mi corta experiencia con los ciprínidos). Lo de su eficacia no lo pongo en duda, he presenciado truchas atacar insectos de gran tamaño como estos en los días que comenta Joaquín, pero nunca me ha dado por pescar con ellos… Ya tengo asignatura pendiente para este año.

    Un saludo y enhorabuena.

  2. Me parece muy interesante hacer estas imitaciones, nunca he pescado con ellas habrá que probarlo

  3. Gracias por compartir como se comenta en el prólogo la experiencia de “miles de horas a la espalda” con los que por trabajo y familia tan solo podemos salir a pescar apenas una docena de veces al año, pero que artículos como este nos hacen soñar con atar un saltamontes o un grillo y poder sorprender con esos “cacharros” alguna de esas pintonas a las que ofrecemos en verano sutiles enfermeritas en tamaños mini que son ninguneadas por las truchas en esas horas que están sesteando, me va a entrar la risa cuando intente montar por primera vez un bicho de estos, a ver si soy capaz de estrenar alguno este verano, los sitios ya los tengo en la cabeza, gracias!

    • Bonita respuesta Francisco. Muy cierto que algunos por ajetreos familiares y laborales no salimos las veces soñadas, pero esas veces que lo hacemos son tesoros. Este verano prueba con estos artilugios y comentas la experiencia 😉

  4. Los tengo en la caja de moscas. Pero no consigo cogerles fe. A ver si con artículos como este les doy más oportunidades. Saludos.

  5. Muy bien explicado, intentaremos hacer alguno para el verano, gracias 🐟

  6. Yo lo se usado muy poco pero siempre con buenos resultados siempre echando los a las orillas y zonas sombrías como bien dices solo saltamontes los grillos nunca hice ninguno

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