Hay pescadores que van al río a pescar…

Hay pescadores que van al río a pescar. Su misión, sacar peces, cuantos más mejor. Y si puede ser, que éstos sean de gran tamaño. Es una forma de afrontar la pesca, muy cercana a estos tiempos que parece que todo debe pasar por cumplir con unos números.

Los hay que afrontan la pesca como algo más intenso. Buscan una especie concreta, quieren verificar si las citas sobre otras son ciertas. También tienen interés en encontrar nuevos senderos, caminos que les lleve a un nuevo tramo. Esos espacios en los cuales se vierten innumerables ilusiones. Zonas en muchas ocasiones alejadas de zonas masificadas de pesca; de esos cotos de renombre, de aquellos kilómetros en los cuales decenas de pescadores acaban posando con los mismos peces de siempre. Con uno de esos pescadores he podido compartir unas horas de ilusión. Javi, pescador paciente, enamorado como pocos de los peces. Los trata con un mimo, con una exquisitez tremenda. Un impaciente por soltarlos para que sufran lo mínimo posible. Cuando saca un pez se sienta, se relaja, se fuma su pitillo o mira el entorno, agradecido por estar ahí.

Llego al punto de encuentro y me explica que ya ha tocado escama de varios peces, que me estaba esperando para seguir juntos. Parece que hemos elegido un día adecuado. Hacemos broma con las tablas solunares (ni él ni yo confiamos mucho, pero dicen que hoy será bueno…) Por delante nos quedan unas horas para lanzar las lineas y esos montajes que hemos montado con mimo, al viento. Vamos al río como unos chiquillos recién salidos de una novela de Mark Twain.

Nos acercamos al primer punto y ya vemos la silueta de varios barbos hociqueando el lecho del río. Lanzo y al poco prendo el primer pez del día, un barbo que viene mal cogido, pero que al final entra en la sacadera. Esto promete. La cara de satisfacción de Javi me evidencia que está muy contento. En unos pocos minutos, él da con una carpa. Lance y carrera alocada. Con el corazón saltando de satisfacción nos dirigimos a un tramo que todavía no habíamos pisado. Vemos varios barbos, algunos de gran tamaño. Algunos salen río abajo mirándonos de reojo, otros parece que no nos perciben y siguen con sus quehaceres. Los amagos de picada se suceden, tanto a ninfas como streamer. Es uno de esos días que sacas peces, pero que ves que otros muchos no están por morder fuerte, sencillamente catan, muy suavemente aquello que ven, con una sutileza brutal. Cada día disfruto más con estos peces.

En uno de esos lances, un pez distinto muerde la artificial. Pasan pocos segundos cuando ya tengo claro que el pez es una trucha. La forma de cabecear es evidente. La lucha dura bien poco, un terminal del 20# y una caña del #8 agotan rápido a un pez de ese tamaño. Con Javi hacemos una foto y un vídeo bien corto y nos afanamos con rapidez para que vuelva al agua.  Seguimos testando materiales y observando la zona. Salen más peces. Carpas, barbos, una trucha. Un día que casi damos por acabado cuando le propongo a Javi de repetir un tramo concreto en el cual hemos visto un buen número de picudos. No podía ser una elección más oportuna. En una hora sacamos cuatro peces y marramos algunos más. En nuestras sacaderas, carpas, barbos, trucha y cacho.

Unas hermosas horas que dan el inicio de la temporada ciprinícola o mixta, ya no sé qué decir. Os dejo un pequeño vídeo, disculpar que tengo manos poco diestras para la edición.

Un saludo y que vuestras jornadas también sean la mar de emocionantes…!!

6 Respuestas a “Hay pescadores que van al río a pescar…

  1. Que buena jornada Ferrán así da gusto comenzar la temporada, abundantes capturas, diferentes especies y encima con buena compañía, que más se puede pedir?
    Saludos!

  2. Feia molt de temps que no tenia notícia de les a altra hora abundants bagres. Peixos que es consideraven fàcils de pescar, però que omplien tardes de fora temporada tot calmant la ansietat de la llarga espera de la obertura.
    Salut.

    • SEmbla que la bagra està tornant als nostres rius. Les tens per l’Anoia, per el Segre a Alós de Balaguer les he tret, al riu Ripoll, a la Baells… tot i que cal dir que hi han sospites, encara no confirmades, que puguin ser un altre especie… veurem que diuen els expertes d’aquí un temps.

  3. Esas son las verdaderas jornadas en las que se disfruta a tope de peces, compañía y paisajes, lejos de esos tramos tan trillados donde las mismas truchas posan ante la cámara a diario…

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