Un día de fortuna

Llegué al río y automáticamente empecé a escrutar sus aguas. Una visión somera del tramo me dio una primera alegría. Tres truchas cebándose de una forma muy delicada. Sumerjo la red para ver si voy en lo cierto. Puedo ver unas emergentes aunque a la par, por encima de la película del río, se puede vislumbrar algunos subimago derivando. Cojo un par de muestras para mirarlo mejor en casa y me pongo en faena.

Espero al amigo, le he prometido que el primero en lanzar será para él. Le doy una emergente sobre la cual le tengo algo más que fe. Mientras ata la artificial le indico donde está el pez. Le lanza y ¡¡glup!! le grito ¡¡¡teennnnnnsa!!! y ¡¡¡zas!!! una hermosa trucha empieza a darle presión a la línea para zafarse del engaño. Justo cuando vamos ha hacer la foto decide dar un coletazo y bye, bye. Un buen pez, sin duda. Acto seguido le indico otra trucha que está comiendo de una forma algo más descarada. Le lanza pero el bajo le hace un burruño que ríanse de los que hago yo.  Ante la circunstancia empiezo mi sesión de pesca. Le tiro la emergente pero veo como me quiebra en el último instante. Un rechazo en toda regla. Primero pienso en una mala presentación. Pero sin dejar de mirar veo como la princesa tiene clara su dieta. Una glotona de mucho cuidado que está dando buena cuenta de los subimagos que bajan por el río.

Cambio la mosca, le pongo la versión seca, lanzo y ¡¡glup!! cachete y carrera al canto. Empieza la carrera y empieza la tensión. No es hasta cuando pasa por delante de mi que veo la envergadura de esa princesa. Alberto la ve y rápidamente deja el desenredo de su hilo para prestarse a  meter en la sacadera a ese hermoso pez. Un primer fallo en meterla, no, no es el problema, se da cuenta que el problema radica en que ocupa todo el espacio. Tensión pero al final conseguimos tenerla.

Después de encajarnos la mano y de soltar diversos buuf de satisfacción acariciamos a nuestra amiga, inmortalizamos el momento y la soltamos con suma delicadeza. Eso 60 cm y pico seguirán albergando vida.

De camino a casa pensé en bautizarla. Ese ejemplar tiene unas marcas muy concretas en la cola, fruto seguramente de una lucha por la supervivencia con algún depredador. Una luchadora nata se merece un nombre a su nivel. Desde hoy pasaré a llamarla “Turner” de Tina Turner, una mujer que paso por muchos malos momentos pero que salió hacía adelante de forma brillante.

La Turner

La “Turner”

 Un saludo y por supuesto, que tengáis muy buena pesca…!!!!

10 Respuestas a “Un día de fortuna

    • Es un buen pez. Estoy seguro que dentro de unas semanas, si lo vuelvo a tener en su puesto ya no será lo mismo. Esta tiene que coger más cuerpo.

  1. maravillosa descripción de la experiencia, como siempre Ferrán
    un buen día de pesca con un buen maestro.

    • Ramón, cada vez hay más pescadores concienciados con la pesca sin muerte. Ahora se debe seguir sensibilizando en esta línea para que todo progrese de la mejor manera

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