Idrija: río de grandes truchas

Cuando llegamos al río Idrija (Eslovenia) nos vino a la mente innumerables recuerdos de cuando el río Segre era “El río” . El Idrija recuerda mucho a ese río en los años 70/80, aunque también te hace recordar al Carrión, o al Ésera o tantos otros ríos de nuestra geografía que me han hecho y me hacen gozar de la pesca. Junto con Agustí empezamos – como si fuéramos un par de abuelos – a explicar una tras otra anécdotas, relatos de truchas, de serenos que estaban lejos de dejarte “sereno”. Hasta el olor del ambiente nos trasladó a épocas en las cuales parecía que nunca llegaba el fin de semana para ir de pesca con nuestros padres.

Una poza con buenos ejemplares

Una poza con buenos ejemplares

El río Idrija tiene una longitud de unos 60 km. Ha sido un río sometido a serios problemas ambientales. En 1490 se empezó a explotar las minas de mercurio. Cientos de kilómetros de galerías (hoy día clausuradas) circulan por las entrañas del valle. Esta antigua y documentada explotación le ha merecido el reconocimiento de la UNESCO que las tiene incluidas en la lista de Patrimonio Mundial. Recordar que España también tiene en esa lista las minas de mercurio de Almadén.

HIBRIDA IDRIJA

Blaz con una fario de la zona trofeo

El río recibe el aporte de agua de diversos afluentes, destacando entre otros, el Cerknica, Trebušica, Zala, Belca, Bacâ… Es un río de alegre anchura, de buen caudal y de aguas muy limpias. Cede todo ese caudal al río Soca. En su curso encontraremos fario, híbridas, tímalos y marmoratas. La mayor marmorata que vi en este periplo por estas tierras fue en la zona trofeo. Y digo vi, algo que no es correcto. Fue el guía, Blaž Klančnik el cual detecto una gran marmorata, según él cercana al metro. No tuvo la gentileza de picar, solo pude contemplar parte de su figura mientras ella se dedicaba a poner la ley en su poza.

En Idrija, bien, en uno de sus tributarios, nos invitaron a conocer otro centro de recuperación de marmoratas. Unas buenas instalaciones donde, además, recomiendo comer e incluso dormir ya que disponen de restaurante y varias habitaciones. De forma atenta nos explicaron sus planes de recuperación de marmoratas y de como no dudan en utilizar ríos específicamente para criar marmoratas que después serán, una vez creciditas, traslocadas al río madre.

Guarderia Idrija

Con el guardarrios del Idrija

Tuve la fortuna de pescar la zona trofeo en Idrija, pero también pesqué dos serenos aguas abajo de la casa del poeta Ciril Kosmač . Hermosa casa la de este escritor. He mirado su obra y la más afamada se titula “un día de primavera”. Y precisamente ahí estaba yo, en un hermoso día de primavera ¿casualidad? probablemente, pero dejarme que en mi subconsciente flote algo más que casualidad.

casa del poeta

Casa del escritor Ciril Kosmač

La primera tarde en el Idrija nos acompañó Jean Pierre Chabot. Con la más que inestimable ayuda de Agustí, que cual perro de caza le indicó dónde lanzar la ninfa, clavo una buena marmorata. Ya al atardecer buscamos una zona de pesca por debajo de la casa del poeta. Nos juntamos Lulu, José Javier, Renato, Agustí y el guía Jean Pierre. Nos repartimos un poco aunque todos estábamos bastante juntos. Ahí me pasé un buen rato mirando de escudriñar las profundidades de una poza.

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Una peleona arcoiris

Pude ver varios peces en una posición de “no sé, no sé”. Valió la pena esperar que el sol fuera ocultándose ya que al unísono ellas decidieron tomar sus posturas para empezar a comer. Pesqué, mejor dicho, lancé la/s moscas en busca de esas pequeñas cebas hasta que por fin pude capturar la primera pieza. Una arco iris extremadamente fuerte empezó con sus embestidas y algún que otro salto. Hacía tiempo que un salmónido no me daba tanta pelea. Pude prender otra y marré otras dos pero como digo, y distingo, lancé la mosca, no pesqué. Más adelante entenderéis la diferencia.

Retol zona trofeo

Zona Trofeo – Idrija-

Mi segundo encuentro con el Idrija fue en la zona trofeo. Ahí pesqué dos sectores con los mismo amigos. En el primer sector vi varios peces, algunos de gran porte, como el que pescó José Javier. Una arco-iris de gran porte que le dio una pelea del copón. Blaž también clavó, bueno, creo recordar que unas cuatro en ese sector. Yo nada, seguía viendo como comían, y seguía con mi miopía. Me dedicaba a cambiar de mosca, a lanzar, no a pescar. Blaž tomó la decisión de cambiar de tramo ya que se acercaban las 19:00 hora que según él nos podía deparar un buen rato. Y dicho y hecho, bártulos arriba y a cambiar de sector. bajamos al río Agustí,  Blaž y yo. Nos repartimos una tabla con unas corrientes muy sugerentes. Justo al llegar empezaban a moverse los peces, claro, eran las 19:00, nos cruzamos sonrisas maquiavélicas.  Los primeros lances sobre las cebas no dieron resultado. Ellas seguían comiendo, con parsimonia. Mi otro “ser” me grito ¡¡¡pero hazlo de una vez!!! y así lo hice, dejé la caña al lado y me metí justo dónde comían esos peces, ya que donde estaba metido no pasaba un puñetero mosquito sospechoso. Y alea jacta est  pude recoger varias moscas que bajaban como subimagos. Unas efémeras marrones de un tamaño aprox. del 18. Miré mi caja y ahí tenía algo muy similar. La monté y lancé, pero para mi desespero vi que a pesar de creer que la mosca bajaba sin dragar, bueno, al menos no mucho, las muy simpáticas la rechazaban, no ignoraban, solo faltaba mejorar el lance. Mi decisión fue pescar aguas abajo con el máximo de bajo posible. Objetivo, mirar de eliminar en lo posible ese dragado y ¡¡chapeau!! la primera entró a la perfección, realizando la ceremonia de las carreras alocadas. Y así pude sacar otras más, incluida una hermosa marmorata de unos 50 cm.  Blaž creo que se lo pasó la mar de bien viendo como gritaba como un chiquillo. Salí del río exultante, eufórico, con esa sensación pura y limpia de saber que esa tarde sí había pescado. Para finiquitar, delante del coche pudimos ver cientos de luciérnagas, algo que no veía en muchos, muchos años.

atardecer en el Idrija

Zona de la casa del poeta

AgustIMG_5451í y yo decidimos cerrar nuestra estancia pescando el tramo bajo del Idrija, debajo, una vez mas, de la casa del poeta. Esta vez pude engañar a dos truchas, una iris y otra marmorata. Agustí clavo un enorme pez que creo debe seguir corriendo aguas abajo. Rompió el sedal y eso que estaba preparado ante lo que se venía a venir.  Fue otra tarde de “pesca” en la cual una vez más no dude en quitarme los aperos para ir hasta la zona de caza de nuestras amigas ¡¡cómo disfruté!!. No podía pedir un final más bonito. Un buen amigo de pesca, un buen río, una buenas cebas, la noche cerrando el día, una marmorata en las manos. Quizás el poeta nos quiso regalar ese final, o quizá fueron las hadas y los duendes de los tupidos bosques eslovenos.

3 Respuestas a “Idrija: río de grandes truchas

  1. Jorge, no sufras, hay unas muelas que van la mar de bien, te dejan los dientes la mar de planos. Espero y deseo que un día podamos hacer una salida de estas, juntos.

  2. Pingback: Fotos: Una trucha híbrida del río Idrija | Remontando rios·

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