Con la mochila al hombro; Coto sin muerte de la Selva de Oza

Cuando se describe una zona frondosa, húmeda, con abundante agua, de espeso bosque, uno piensa rápidamente en la selva amazónica. A pesar de que nos encontramos en pleno Pirineo y que, obviamente, aquí no encontremos un bosque tropical, debo decir que quien bautizó a este rincón como Selva de Oza lo izo con todo acierto. Este valle alberga agua, hermosos bosques, árboles de enorme porte. El lugar es un sitio tremendamente cargado de historia y magia. Un rincón de gran encanto que te imanta, te posee, es algo que lo percibes. Las brujas o moras de la zona no pierden la oportunidad para hacerte aspirar, inhalar su embrujo. Solo salir del valle sientes como si éste no te quisiera soltar. Te advierto que si al atardecer y sales del valle andando, tu piel probablemente se erizará, notarás algo. Si eres de alma pura y limpia ese algo te invitará a quedarte. Mi sombrero era o es de alma limpia y pura, las moras decidieron que se quedara. Pero lejos de leyendas que buscan el lado oscuro uno siente que la energía es positiva. Ya que menciono magia, moras o brujas, miremos que dice la leyenda:

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Tramo central, una zona de ensueño

Cuenta la leyenda siresana que un pastor se hallaba cuidando su rebaño cuando descubrió una cueva y penetró en su interior. Allí descubrió a una mujer que tenía cuerpo de serpiente y que se estaba peinando frente a un espejo. A su lado había una gran cantidad de tesoros entre los que figuraba un deslumbrante cáliz. El pastor se adentró en el interior disimuladamente, y aprovechando un descuido de la mujer, (o mora, o bruja, como también se la denomina), se hizo con la brillante joya y salió huyendo del lugar. Pero fue descubierto por su poseedora, que no dudó en salir tras él. El pastor, atemorizado, corrió hasta la iglesia de San Pedro y pidió al santo que le abriera las puertas y que le diera su protección, como así fue. Las puertas se abrieron, entró el pastor en el interior del templo y éstas volvieron a cerrarse. La perseguidora, viéndose burlada, dio contra el pórtico un enorme coletazo y quedó para siempre convertida en piedra  (Ubeira, José Luis, septiembre 2000).

Serpiente Siresa

Detalle de la serpiente (Siresa)

Si vais a dicha iglesia podréis ver marcado la imagen de una posible serpiente en uno de los sillares en el corredor de entrada. Sorprende de esta leyenda que San Pedro diera cobijo a un pastor ladronzuelo, o quizás fue la bruja que había robado previamente el cáliz… ¿? Como no soy experto en temas eclesiásticos ni muy devoto, todo hay que decirlo, dejo el tema para especialistas en la materia.

La Selva de Oza alberga otros tesoros, como La Corona de los Muertos. Unas construcciones circulares de piedra que podemos encontrar por el bosque. Hay diversas hipótesis sobre su origen. Algunos indican que podría tratarse de vestigios de la batalla de Roncesavalles aunque al respecto parece poco probable. La propuesta más plausible indica que estas construcciones vienen de muchos años atrás. Al parecer, por los datos aportados por especialistas, es que pueda tratarse de antiguas construcciones de finales de la época del Neolítico, aunque hay construcciones posteriores. Lo que asombra es que hay censadas más de un centenar de estas construcciones (unas 120) lo cual evidencia que la zona atraía mucho y que genero un movimiento de personas importante. Cabe también mencionar el importante número de puntas de flecha de sílex encontradas, lo que evidencia como decíamos, que por ahí deambulaban nuestros antepasados en la búsqueda de caza y obviamente pesca.  Los romanos también dejaron su impronta. Antonino Pío mandó construir una calzada romana que llegando de Francia seguía hasta Zaragoza. En el valle podemos ver los vestigios de esta importante vía romana Caesaraugusta – Beneharnum

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Pillado in fraganti.., tomando el sol

La Selva de Oza dispone de todos los escenarios imaginables para un pescador de truchas; tablas, pozas, chorreras rincones y más rincones dónde nuestro “ser pescador” nos indicará que ahí tenemos que posar nuestra mosca, y ahí también, y ahí… son tal la cantidad de puntos calientes para lanzar que lo normal es que nuestra salida de pesca discurra por unos pocos centenares de metros. La Selva te permite pescar despacio, sin prisas, gozando del entorno, lo cual te da la oportunidad, si eres observador, de ver numerosa fauna. Cuando vas por primera vez tienes unas enormes ganas de conocer al  máximo posible este acotado lo cual te hace subir más de lo necesario. Yo os recomiendo ir varias veces para pescarlo con tranquilidad, además, es un coto cómodo. Aparte de la carretera, la parte alta está en buena parte recorrida por una pista forestal que facilita y mucho el acceso a varios tramos. Esto último es algo que cada vez encuentro menos acertado. Prefiero zonas de pateo o zonas reguladas donde un servicio público gestione el tránsito para minimizar el impacto de los vehículos de cuatro ruedas. Un menor impacto rodado y de ruido se agradece, al menos personalmente no me agrada ver pasar un coche tras otro mientras remonto una pista forestal, será que me hago mayor o que en mi piel sigue discurriendo mucha sangre montañera.

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Remontando el río en busca de nuevas zonas

 

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Uno de sus rincones idílicos

Como indico, la pesca es este acotado en cómoda, aunque hay algún rincón puntual que de cómodo tiene poco, más bien es una experiencia entre descenso de barranco y trepada precaria, pero bueno, esto es algo totalmente divertido y forma parte de las excursiones pesquiles en zona de montaña. Esta zona más abrupta está más o menos en la zona central del acotado. La parte superior es una zona amable, de fácil lanzado, abierta al cielo. Por cierto, si miráis al cielo podréis ver con un poco de fortuna al famoso quebrantahuesos.

El río tiene una aceptable población de truchas aunque los habituales a la zona indican que algo está pasando, que las capturas están descendiendo y las tallas se están viendo alteradas. Se indica que la presión de estos últimos años entre permisos habituales más un gran número de concursos ha redundado en una menor densidad de la población de peces. La verdad es que sin datos en las manos no me atrevo a decir si esto es así, aunque los resultados cosechados en las ultimas sesiones te dan que pensar o mejor dicho, te hacen enunciar preguntas en busca de respuestas. Pero como digo, a falta de datos estadísticos mejor no especular más.

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Atando la mosca…

Sea lo que sea, la Selva de Oza es un acotado que merece ser pescado varias veces para entender sus diversos escenarios. Hay que pescarlo con los sentidos abiertos. Ir a mojar vuestras líneas y moscas en busca de esas truchas esquivas o no tan esquivas, que esto de la pesca en este tipo de aguas te puede regalar una enorme jornada como el bolo más pulido. Y si ellas deciden que no quieren salir, gozar del paisaje, pasear por los senderos y rematar el día con un homenaje en algún hostal y restaurante de la zona, la vida está para saborearla.

Otras cosas por hacer en el valle:

  • Senderismo, totalmente aconsejable hacer el GR 65 3 – Calzada Romana – PR-HU 21 – Puente de Santa Ana.
  • Si os gusta la bicicleta de montaña esta zona también es muy agradecida.
  • Visitar el Monasterio de Siresa y los pueblos de la zona
  • El “siesting” que consiste en encontrar una buena sombra al lado del río para proceder al descanso de las neuronas es otra de las grandes actividades a practicar.

Me dejaba, para sacar el permiso debéis ir a las OCA. Os dejo más abajo el enlace con la normativa para sacar permisos y el listado de OCA,s.

Y recordar, hacer todo lo posible para hacer una adecuada pesca sin muerte

Un saludo y buena pesca

Autor: Ferran Llargués

Fotos: Joaquín Herrero, Alfonso GarcíaFerran Llargués

Algunos enlaces útiles:

6 Respuestas a “Con la mochila al hombro; Coto sin muerte de la Selva de Oza

  1. Ferran, tenemos un amigo en común que sin tanto conocimiento como tú al escribir sobre la Selva de Oza, cada año que la visita, hace la gran pescada. UN promedio de 50 truchas (Que conste que todas ellas son devueltas al río).Este año no pude acompañarle y como hacía tan mal tiempo y hacía tanto frío le pronostiqué que pescaría poco. Al día siguiente me llamó humillándome, llamándome de todo ya que había hecho la pescada de su vida. yo no podía defenderme solamente le decía que siempre había sido su mejor monitor mosquero, pero no me sirvió, se rió de mí a carcajadas y me colgó. Cuando le veas por sus carcajadas sabrás de quien se trata.
    Saludos Ferran

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