Una gran trucha; recordando a “Wolfred”

Wolfred

Quien más quien menos alberga la esperanza de pescar una trucha de gran porte. No conozco ningún río sobre el cual alguien pescador- sea ribereño o visitante no te  afirme con rotundidad que en esa poza o aquel remanso reside un magnifico ejemplar.  A veces son ciertas y otras, son fruto de una ilusión incontrolable de algunos que necesitan creer que es así. Frases en el bar de turno o en el ciberespacio oportuno tipo “ahí he roto 5 veces” “yo casi la tuve pero me rompió cuando ya la veía” son habituales e incluso diría que necesarias. Claro que también están los que te aportan pruebas y ahí sí que la hemos armado. Sea lo que sea, al fin y al cabo, que caray, eso ayuda a entrar en el río con esa ilusión de un chiquillo. 

Hace ya unos años, en el río Llobregat, se creó en lo que era libre con muerte,  un coto sin muerte, el muy renombrado coto sin muerte de Pedret.  El primer día de ese tramo los que tuvimos la oportunidad de pescarlo nos quedamos tremendamente sorprendidos por el gran número de peces que albergaba, algunos de tamaños más que honrosos. Era una zona que hasta ese momento solo se alimentaba de las truchas que bajaban de la zona superior, por cierto, afectado por un gran muro de una central. Ese día, el primero de esa zona sin muerte, Pigui hizo un vídeo, no sé si debe guardar esa cinta de VHS, sería más que bonito recordar algunas escenas que protagonizamos varios amigos.

Al poco tiempo en las tertulias del bar “Cal Rovello” regentado por un gran amigo y excelente pescador Josep Piguillem “Pigui” empezaron a circular las voces y noticias de un gran ejemplar de trucha. Ya teníamos “nuestra gran trucha” aquella que todo el mundo querría pescar. Y así era, del todo cierto, una trucha de buen porte que le dio por estar en su territorio de caza. La típica trucha especialista en dejarse ver, no tocar y por  supuesto, una artista en poner los nervios a cien a más de uno. Tal era su desparpajo que no tardamos en bautizarla. Decidimos adjudicarle el nombre de “Wolfred” en honor a una trucha que salía en una película antigua del cine americano.

Wolfred como otras de la zona me llevaron por mal camino. Varias horas de pesca se llevaron esos peces pero Wolfred, muchas más. Pude controlar que tenía dos zonas, cercanas entre ellas, dos cazaderos que utilizaba según estaba el nivel del río o si alguno le había molestado en demasía.  La observación, la paciencia es el camino indicado para conseguir un fin. Y mi fin era conseguir pescar a Wolfred. Y así fue, de eso ya hace muchos años. Recuerdo con especial cariño y emoción cuando se fue dulcemente de mi mano a su lugar de descanso. Al día siguiente estaba ahí, controlando su dominio, imponiendo la jerarquía de la poza.

Un par de años o tres después Wolfred no estaba, ni sus amigas, ni las otras cientos de truchas que albergaban ese tramo. El embalse de La Baells soltó su carga mortal. Las compuerta de fondo se abrieron y millones de hectómetros cúbicos de sedimentos colmataron todo el río. Fue la muerte de varios kilómetros del Llobregat. Del sentimiento de un odio tremendo pasé a un auténtico sentimiento de soledad. Recuerdo ir varias veces a ver el panorama. Fueron muchos seguramente los minutos que pasé mirando el agónico estado del Llobregat. Mi tramo preferido durante muchos años ya no existía.

Hace unas semanas volví a pasar. El río ha recobrado su estado. Está fantástico, limpio. Peces debe albergar alguno, aunque la verdad, no fui capaz de distinguir. Este año volveré al rincón de Wolfred. Sé que no está, pero yo seguiré lanzando unas varadas para  recordarlo. 

Autor: Ferran Llargués

6 Respuestas a “Una gran trucha; recordando a “Wolfred”

  1. Una historia entrañable Ferrán, casi me salen las lagrimas recordando aquellos días, recuerdo uno en el que aun no nos conocíamos y te sorprendí con el agua hasta casi el final del vader detrás de unos juncos que había en la ribera cerca del puente, seguramente tentando a Wolfred, recuerdo que había que pescarlas con un bajo del 12 y unas imitaciones de grinxoles “o así las llamaba yo” eran negras y diminutas, había que hacerlas con un anzuelo del 20 mínimo, y para pescar unas truchas de gran tamaño. Poco después sucedió la tragedia del lodo, y aun persiste en algunos recodos, creo que nunca será igual ni ese tramo del Llobregat ni otros muchos de otros tantos ríos que pescamos antaño.

  2. Sí Alberto, los que conocimos eso días gloriosos del Llobregat nos cuesta pensar que pueda recuperar su esplendor. Solo nos resta seguir bregando para que sea así. Por último, no sabes la ilusión que me hace que recuerdes el día que nos conocimos.

  3. el mágico Pedret!! que momentos inolvidables he pasado en sus orillas. Este invierno supongo que los furtivos lo habrán “limpiado”, a ver si se recupera y es lo que empezaba a volver a ser la pasada temporada.

  4. Bueno, la verdad es que hace años que ahí hacen de todo. No hay atisbo de peces. Ha sido muy recurrente que varias personas del mismo pueblo hayan pescado y pesquen en esa zona aunque últimamente más bien poco porqué la densidad de la zona se limita a algún ejemplar aislado. Tengo un amigo residente que me va informando. Una tristeza pero es lo que hay, y lo que muchas veces comentamos, si no hay respeto el río sufre en demasía.

  5. Estas historias de ríos arrasados me ponen de mala leche, triste, impotente ante tanta ignorancia o avaricia…

    Pero me has recordado a “Elmer” y a “Sombra” una de esas truchas gordas a vivían en mis ríos y ahora en mi memoria… Gracias Ferran.

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